Todo director genera su propio universo y Todd Haynes no se queda atrás. Cada una de sus películas da un claro ejemplo de ello, ya sea desde los temas que lo obsesionan hasta el uso de los recursos técnicos. Su cine pertenece al llamado New Queer Cinema independiente, caracterizado por dar una imagen positiva de la homosexualidad.
Su corta pero rica filmografía aporta títulos como “Superstar, The Karen Carpenter Story”, “Poison”, “Safe”, “Velvet Goldmine”, “Lejos del Paraíso”, “Quinceañera” y la aún no estrenada “I’m not there”.
Existen temáticas recurrentes en sus películas tales como la homosexualidad, la marginalidad, la enfermedad y el tratamiento que realiza sobre personalidades famosas.
La homosexualidad es un tema central en “Velvet Goldmine” y en “Lejos del Paraíso”. En la primera tiene que ver con la época glam y en la segunda, es el disparador argumental que genera el conflicto de la película. En ambos casos, la homosexualidad es tratada como una enfermedad psicológica que puede ser curada. A su vez, se genera una marginalidad de la sociedad con respecto a lo diferente y a lo ‘políticamente incorrecto’.
En “Lejos del Paraíso” se plantea la discriminación a la raza negra en los Estados Unidos de la década del ’50. En “Velvet Goldmine” no sólo se coloca al margen la cultura glam, sino que, implícitamente se muestra la discriminación por el origen diferente en la escena en que se le pide a Arthur la investigación del paradero de Brain Slade.
Todd Haynes utiliza el recurso escenográfico y la coreografía de personajes para que, dentro de la oficina, Arthur inglés esté separado de los reporteros norteamericanos.
Hay un tratamiento detalladamente elegido y particular con respecto a las personalidades famosas. El director decide mostrar una especie de “detrás de escena” de sus vidas que no siempre los favorece. Este es el caso de los artistas de Velvet Goldmine y de Karen Carpenter.
Superstar tiene una particularidad llamativa: es un mediometraje en la que los personajes son interpretados por… muñecos. Sí, las barbies dejan de ser un juego de niñas para ser protagonistas de varios minutos fílmicos. Haynes vuelve a sacarlas del baúl para filmar una escena de “Velvet Goldmine” donde se las caracteriza como David Bowie e Iggy Pop. (Ya sabemos de dónde sacó Albertina su idea para “Barbie también puede estar triste”).
Con respecto a los recursos técnicos, a los que Todd les pone su sello, se destacan los fundidos encadenados, los planos inclinados (una suerte de Torre Nilsson contemporáneo), el cambio de foco durante el registro del plano, el reencuadre con espejos o elementos escenográficos, la voz en off, la iluminación coloreada y la utilización excesiva del zoom.
By Margot-
Datos personales
- tres son multitud.
- Tres personajes cuentan sus aventuras y desventuras cinematográficas. Buscan un puesto en la redacción de El Amante y hasta que lo consigan siguen estudiando cine.
viernes, 20 de junio de 2008
Un análisis profundo - "Velvet Goldmine"

¡Ey, chicos, armemos un show!
“En ocasiones, Dorian Gray creía que toda la historia era un registro de su propia vida, no como algo vivido en hechos sino como algo imaginario, como si hubiese estado en su mente y en sus pasiones. Creía conocer a todas aquellas extrañas figuras que desfilaron por el escenario de la vida e hicieron del pecado algo maravilloso y de la maldad un mundo de sutilezas. Pareciera que de alguna forma misteriosa, sus vidas hayan sido la suya.” Arthur levanta la vista de su dibujo de Slade y mira fijamente al profesor. Es en esta cita donde se resume toda la película y lo que le sucede al personaje de Arthur Stuart. No es casual que el autor de dicha cita y tantas otras que aparecen durante el film sea Oscar Wilde. ¿Por qué Oscar Wilde y no otro? Simple. Oscar Wilde fue un escritor del siglo XIX que revolucionó la literatura en su época. Fue marginado por su condición de homosexual y su reputación se vio arruinada. Pero aún hay más: su única novela, “El retratro de Dorian Gray”, tiene como ejes centrales la eterna juventud, la vanidad, la decadencia tanto de la sociedad como del personaje, la moral perversa y torcida, las relaciones homosexuales. Temas que sin duda se reformulan en la película de Todd Haynes: “Velvet Goldmine” que cuenta en dos horas, la investigación del periodista Arthur Stuart sobre el paradero del ex ídolo del glam, Brian Slade, diez años después de haber fingido su asesinato sobre el escenario. Esto trae aparejado la revisión de la época glam y todo su universo. Existen infinidad de posibles relatos para contar esta historia, pero Todd Haynes elige ficcionalizar y reconstruir hechos y personajes reales de la década. El director, lejos del documental, propone una mirada por debajo de la superficie de ídolo. Las similitudes no son coincidencias. Brian Slade y Curt Wild, son personajes inspirados en las figuras de David Bowie e Iggy Pop, respectivamente. Esto no sólo está reflejado en la caracterización física, sino también en los hechos: el personaje creado por Brian Slade, Maxwell Demon en su más célebre disco, es análogo al Ziggy Stardust de David Bowie, un extraterrestre que llega a la tierra desde Marte. Haynes se sirve de este concepto para iniciar su película: la llegada a la tierra en una nave espacial del escritor Oscar Wilde. Tanto el uso de la nave espacial, como la presencia de sus textos (citados por los propios personajes o dichos por un narrador en off) y el pasaje entre los protagonistas de un prendedor verde que le pertenecía, son los elementos que lo explicitan aún más dentro del universo de “Velvet Goldmine”. El prendedor cobra una especie de resignificación: cada personalidad que lo recibe es “escogido para una gran ofrenda”. Funciona como nexo entre las distintas épocas del relato. El motivo por el cual es este objeto tiene que ver con lo sucedido a Bowie en su infancia: Un compañero de colegio clava un punzón en uno de los ojos de David, provocándole una alteración en el color ahora verde. Este hecho marca a Bowie como marca a los distintos personajes en la película. La característica más significativa de esta película es la forma en que se relata la historia tomando como punto de partida la estructura narrativa de Citizen Kane: un periodista entrevista a diversos personajes que funcionan como el disparador de los flashbacks donde se mezclan los puntos de vista de entrevistado y entrevistador ya que éste último vivió la época como un ferviente fan del cantante. Todd Haynes utiliza como recurso narrativo la continuidad sonora sobre la discontinuidad temporal. Así un tema musical puede unir el Nueva York de los ’80 con el Londres de los ’70, pudiendo ser este sonido diegético o extradiegético dependiendo de la escena. A su vez, los distintos tiempos y espacios se diferencian por la iluminación y los colores: un Nueva York gris, frío, oscuro, “políticamente correcto”, reflejo de la opresión que siente Arthur por tener que recordar su pasado; en oposición a un Londres salvaje y transgresor, donde el exceso de colores saturados, brillos y el glam rock hacen de los jóvenes los dueños de la década. En el camaleónico matrimonio Slade se despliega un abanico de estilos representativos que van desde la época hippie hasta la excentricidad de los glamorosos años ’70, en los que se combinan colores brillantes, lentejuelas, zapatos de plataforma, pelucas y trajes al cuerpo, mucha lycra y purpurina. El vestuario, peinado y maquillaje no sólo demuestran la ambigüedad sexual tanto en hombres como en mujeres pertenecientes al movimiento sino también la oposición frente al resto de la sociedad conservadora, representada por hombres en trajes negros. Esto se ve claramente en las escenas en que Brian Slade presenta un video clip y en la conferencia de prensa que Haynes reconstruye como una función de circo. Decide hacerlo de esta manera para resaltar la condición de marginal del artista, quien esta ubicado en el centro de la pista circense, siendo el blanco de los periodistas sentados en cómodas butacas por encima de él. Los que funcionan también como espectadores y jueces de la vida privada de estas celebridades. Utiliza la disposición de los elementos escenográficos como recurso para la composición del cuadro. Manipula la profundidad en el encuadre cambiando de foco en toma y disponiendo a los personajes de manera tal que en primer plano estén en foco y aquellos que se encuentran más alejados aparezcan desenfocados; reencuadra mediante el uso del zoom y a través de espejos jugando con el espacio in-off, marcando además este elemento como una referencia a la dualidad de mundos. En muchas de las escenas copia planos y utiliza elementos de “El Ciudadano” y del documental sobre Bowie de D. A. Pennebaker. Haynes construye un relato anacrónico. Mediante el uso de fundidos encadenados une el pasado y el presente, donde los elementos están dispuestos en el cuadro de manera tal que coinciden su ubicación espacial aún en el cambio tiempo-espacio. Se hace eco de la estética clipera, utilizada habitualmente en películas que trabajan sobre la historia de la música, pudiendo extraer la escena como un video musical independiente. Tal vez hayamos olvidado que la película gira en torno a una investigación: ¿Qué pasó con Brian Slade luego de fingir su asesinato? El director mantiene en vilo al espectador hasta el final cuando junto con el periodista descubrimos que Slade se esconde en los ’80 tras un gran jopo exageradamente rubio y una imagen más convencional: es ahora la nueva estrella pop llamada Tommy Stone. Distintas pistas son sembradas durante el transcurso del film: la proyección en la pantalla de una entrevista a Tommy Stone apoyando al presidente de turno, la máscara que lleva un niño en el subte con la cara del cantante, la información que brinda el primer manager de Brian Slade sobre el nombre completo del artista y su aparición en la televisión con Shannon. La información es siempre revelada al espectador al mismo tiempo que Arthur la descubre. El viaje de “Velvet Goldmine” comienza y llega a su fugaz desenlace con el personaje de Jack Fairy, la abuela del glam.
By Colette, Margot y Marion-
domingo, 8 de junio de 2008
Algo de ficción.
Encuentro del tercer tipo.
Lo que esta a punto de leer contiene lenguaje adulto, tanto en inglés como en español.
Hace unos días llegue a la revista y me habían asignado una nueva tarea. Un post-it pegado en el monitor de mi computadora decía que pasara por el despacho del director.
Con algo de desgano me levanto y en el corto trayecto me pregunto: ¿Qué me tocara esta vez? ¿Algo interesante? ¿Algún ídolo a entrevistar? Demasiadas preguntas para menos de cinco metros. Me abro paso entre la escasa multitud y entro a su oficina, me paro delante de su escritorio, está esperándome. No me habla. Me aclaro la garganta como signo de ansiedad. Me mira, pero ni una palabra. Hago muecas con la boca como signo de confusión. No contesta. Me rasco la cabeza, porque me pica.
Hoy me toca una entrevista, una propuesta ambiciosa, según él. Entrevistar a Marilyn Manson y Oscar Wilde y el motivo; “Velvet Goldmine” .
Sos la única que habla inglés, me objeta.
Este es el panorama; un tipo que solo dice puteadas y el otro, claro está, muerto hace más de un siglo. Juntarlos va a ser difícil, me dije. Me senté a pensar, un plazo de entrega dentro de algunos pocos días.
Busque a Marilyn Manson, luego de numerosos intentos fallidos me comunique con su secretaria (creo que es Suiza), y concretamos una entrevista telefónica. A cambio yo le dije que le enviaría un set sadomasoquista (esto no es verdad, pero no diré que fue lo que se entregó a cambio de esta nota).
El temita ahora era el muerto ¿Cómo hago para hablar con un muerto? Ingeniátelas, vos podes, me dijo mi jefe.
- Hello, Mr. Manson, how are you?
- Go to it you fucker!
Ya me estaba enojando y esto no había empezado.
- Right, I would like to know what do you think about Todd Hynes’s “Velvet Goldmine”? Also, what… (Me interrumpe).
- That asshole, fucking pussy! I fucking hate that bitch!!
Grita y no para de gritar.
- Fuck you! Sheep shagging bastard!!
Esa no la entendí…
- I didn’t… (Me sigue interrumpiendo)
- You fucker, come to suck my fucking dick!!
Me cansó.
- Puto reprimido.
Le corto.
Ya nada me iba a sacar el mal humor que la barata y devaluada copia de Bowie después de ser atropellado por un Scania me había generado.
Velas arommáticas y la ouija me contemplaban desde mi mesita ratona y al lado, sentado Sir Oscar Wilde, vestido en sus mejores ropas victorianas, calculo que las mismas del entierro. Comenzamos. Estoy al lado de un tipo que tiene mas años que mis cuatro abuelos juntos, me digo.
-Sr. Wilde, ¿qué piensa ud. de la utilización de su obra y su imágen en la película “Velvet Goldmine” ?
-Maravilloso. Soberbio, auque ese prendedor nunca existió (risas). Pero me gusto la analogía entre mi Dorian Gray y la obra de Haynes.
Me pide un te, lo miro. Raro, pienso. De todas formas cumplo con su deseo. Devuelta en el living, él juega con mi celular. Recuerdo el entrenamiento de Patrick Swayze en “Ghost” y lo entiendo todo. Le doy la taza.
- Interesante artefacto.
- Si. Sr. Wilde ¿Qué es lo que piensa ud. sobre la liberación sexual de la Inglaterra glam? Ya que ud. fue uno de los pioneros en el tema.
- Interesante la película, muy inspiradora (toma el te, el liquido comienza a caer desde su estomago en mi sillón Luis XV). Yo sabia que debía crear una gran sensación, entonces declaré mi condición abiertamente y me condenaron. Mentes retrogradas.
Mira su reloj. Me pregunto si después de muerto llevamos todavía un reloj y estamos pendiente de el.
-Debo retirarme, juego a la canasta contra Versace. Enfrentamiento generacional
Desaparece en un parpadeo dejándome pasmada.
El articulo esta terminado, poco dije sobre “Velvet Goldmine”. Llego a la revista orgullosa por haber logrado lo imposible, otro post-it en el monitor de mi computadora reza: “ pasa por mi despacho”. Ya se quien es el autor.
Llego a su oficina, hace el mismo jueguito psicológico de siempre. Me mira con esa misma mirada que me hace dudar sobre si estoy haciendo bien mi trabajo, si viene un ascenso o si hoy saque a pasear a mi perro. Me confunde.
La nota se levanta, me dice.
Lo que esta a punto de leer contiene lenguaje adulto, tanto en inglés como en español.
Hace unos días llegue a la revista y me habían asignado una nueva tarea. Un post-it pegado en el monitor de mi computadora decía que pasara por el despacho del director.
Con algo de desgano me levanto y en el corto trayecto me pregunto: ¿Qué me tocara esta vez? ¿Algo interesante? ¿Algún ídolo a entrevistar? Demasiadas preguntas para menos de cinco metros. Me abro paso entre la escasa multitud y entro a su oficina, me paro delante de su escritorio, está esperándome. No me habla. Me aclaro la garganta como signo de ansiedad. Me mira, pero ni una palabra. Hago muecas con la boca como signo de confusión. No contesta. Me rasco la cabeza, porque me pica.
Hoy me toca una entrevista, una propuesta ambiciosa, según él. Entrevistar a Marilyn Manson y Oscar Wilde y el motivo; “Velvet Goldmine” .
Sos la única que habla inglés, me objeta.
Este es el panorama; un tipo que solo dice puteadas y el otro, claro está, muerto hace más de un siglo. Juntarlos va a ser difícil, me dije. Me senté a pensar, un plazo de entrega dentro de algunos pocos días.
Busque a Marilyn Manson, luego de numerosos intentos fallidos me comunique con su secretaria (creo que es Suiza), y concretamos una entrevista telefónica. A cambio yo le dije que le enviaría un set sadomasoquista (esto no es verdad, pero no diré que fue lo que se entregó a cambio de esta nota).
El temita ahora era el muerto ¿Cómo hago para hablar con un muerto? Ingeniátelas, vos podes, me dijo mi jefe.
- Hello, Mr. Manson, how are you?
- Go to it you fucker!
Ya me estaba enojando y esto no había empezado.
- Right, I would like to know what do you think about Todd Hynes’s “Velvet Goldmine”? Also, what… (Me interrumpe).
- That asshole, fucking pussy! I fucking hate that bitch!!
Grita y no para de gritar.
- Fuck you! Sheep shagging bastard!!
Esa no la entendí…
- I didn’t… (Me sigue interrumpiendo)
- You fucker, come to suck my fucking dick!!
Me cansó.
- Puto reprimido.
Le corto.
Ya nada me iba a sacar el mal humor que la barata y devaluada copia de Bowie después de ser atropellado por un Scania me había generado.
Velas arommáticas y la ouija me contemplaban desde mi mesita ratona y al lado, sentado Sir Oscar Wilde, vestido en sus mejores ropas victorianas, calculo que las mismas del entierro. Comenzamos. Estoy al lado de un tipo que tiene mas años que mis cuatro abuelos juntos, me digo.
-Sr. Wilde, ¿qué piensa ud. de la utilización de su obra y su imágen en la película “Velvet Goldmine” ?
-Maravilloso. Soberbio, auque ese prendedor nunca existió (risas). Pero me gusto la analogía entre mi Dorian Gray y la obra de Haynes.
Me pide un te, lo miro. Raro, pienso. De todas formas cumplo con su deseo. Devuelta en el living, él juega con mi celular. Recuerdo el entrenamiento de Patrick Swayze en “Ghost” y lo entiendo todo. Le doy la taza.
- Interesante artefacto.
- Si. Sr. Wilde ¿Qué es lo que piensa ud. sobre la liberación sexual de la Inglaterra glam? Ya que ud. fue uno de los pioneros en el tema.
- Interesante la película, muy inspiradora (toma el te, el liquido comienza a caer desde su estomago en mi sillón Luis XV). Yo sabia que debía crear una gran sensación, entonces declaré mi condición abiertamente y me condenaron. Mentes retrogradas.
Mira su reloj. Me pregunto si después de muerto llevamos todavía un reloj y estamos pendiente de el.
-Debo retirarme, juego a la canasta contra Versace. Enfrentamiento generacional
Desaparece en un parpadeo dejándome pasmada.
El articulo esta terminado, poco dije sobre “Velvet Goldmine”. Llego a la revista orgullosa por haber logrado lo imposible, otro post-it en el monitor de mi computadora reza: “ pasa por mi despacho”. Ya se quien es el autor.
Llego a su oficina, hace el mismo jueguito psicológico de siempre. Me mira con esa misma mirada que me hace dudar sobre si estoy haciendo bien mi trabajo, si viene un ascenso o si hoy saque a pasear a mi perro. Me confunde.
La nota se levanta, me dice.
By Marion-
viernes, 6 de junio de 2008
Lycra y purpurina - "Velvet Goldmine" de Todd Haynes

No es una mujer, es un hombre con vestido
“Quiero ser un ídolo pop” dijo Bowie.
Varios años después nace el Glam Rock destruyendo el hipismo y la música de protesta. Atrás quedaron aquellas épocas de los grandes festivales, son los años ´70 y el nuevo movimiento se apodera de Inglaterra.
A pesar de su corta existencia (poco menos de media década), el Glam será una referencia para los nuevos sonidos.
Si bien este estilo nace principalmente a partir de Marc Bolan y los T. Rex. como artistas emblemáticos, fue la figura de David Bowie la que catapultó este nuevo movimiento a la popularidad total. Es quien lucha contra la hipocresía hippie y hace de los cambios sociales una revolución sexual, al crear en 1972 a Ziggy Stardust (alter ego del propio Bowie) en el mítico disco: “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” (aparece como bonus track el tema “Velvet Goldmine” que le da nombre a una de las películas más representativas de la era del glam pero realizada en los ’90). Ziggy es un extraterrestre que aterriza en pleno centro de Londres (Heddon st. Esto Se puede ver en la tapa del álbum) y canta su mensaje de destrucción: a la tierra le quedan cinco años de existencia. Su mensaje apocalíptico es tan bien recibido que es rápidamente ascendido casi como un Dios al firmamento de pop junto con su banda, The Spiders from Mars, pero la cosa no termina bien, la fama se le sube a la cabeza y es asesinado por sus propios fans, aquellos que lo colocaron en ese lugar en primera instancia.
Este es el momento en que se juega con la desmitificación de la estrella de rock y además que fuera un alienígena, ara aún más inspirador para toda una generación. Y si hablamos de este disco, como no mencionar una de las operas rock del Glam más significativas: “The Rocky Horror Picture Show” (Jim Sharman, 1975), la historia de un extraterrestre travestido que llega a la tierra sediento de sexo. ¿Algún paralelismo con Ziggy Stardust?
El Glam Rock provocó un quiebre en la música y en el estilo de vida, principalmente de los adolescentes . Una década revolucionaria, en la que el sexo funcionaba como liberación, la androginia y la sexualidad ambigua estaban a la orden del día. Se combinaban melodías de rock básico con unas letras con claras referencias sexuales y un lado más salvaje, en las que los artistas desprendían cierta sexualidad al cantarlas y frente a la imagen de macho-rock imperante en esos días, ellos se rebelaron jugando con la ambigüedad sexual y exhibiendo una actitud descarada y provocativa. Años en los que los adolescentes se autoproclamaban bisexuales sin ninguna reserva. Es Bowie quien los ayuda a “liberarse”, tomando como referente su propia imágen, una imágen artificial, porque el Glam era eso; celebraba el artificio por sobre todas las cosas, de allí la caracterización de los artistas. La extravagancia tanto en hombres como en mujeres, el cabello largo, maquillaje en exceso, plataformas, brillo y purpurina, trajes dignos del espacio y el futurismo se fusionaban para crear la imágen, porque la imágen era la música.
En 1973, Bowie mata a Ziggy Stardust, matando así también parte del Glam.
El glam abarco un corto periodo en la historia de la música, pero ese periodo es prolifero, bastó para que grandes artistas consumaran sus más grandes obras, dejando una fuerte y marcada influencia en los géneros que lo suscitaron en el tiempo como el punk, el pop y el rock de los 80. Cabria preguntarse si el muy comercial Marilyn Manson alguna vez vio “Velvet Goldmine” y si el artista se vio influenciado por uno de los personajes de la película copiando parte de su look, pero lamentablemente no su música.
El glam no solo afecta la música y a reconocidos personajes sino también otras artes como el cine, surgiendo así el llamado “Cinema Queer” con directores como Gus Van Sant y el ya mencionado Todd Haynes.
Hoy el Glam sigue vivo y su estética marco una época en la que los jóvenes (especialmente en Inglaterra) se liberaron sexualmente sin preocupaciones, David Bowie uno de sus padres del movimiento, sigue vigente hasta el día de hoy.
By Marion-
Una breve introducción...
Una larga cabellera negra se desliza por el teclado. La cabeza de la que pende, mira fijo el monitor. Marion se lamenta el no entenderse con la tecnología y pide ayuda a través de la red. Margot, entiende mucho menos pero la alienta la idea de publicar opiniones sobre cine. Ambas no serían ambas sin la tercera parte de la trilogía. Colette pide tiempo para inspiración mientras hace que trabaja . El monitor continúa en blanco... aunque ya no tanto, porque las tres amigas se preguntan a si mismas porque no hacer algo para que todos los navegantes de la red quizás lleguen de casualidad a aquella página y les quiten algo de su tiempo leyendo algúna opinión arbitraria sobre una película que quizás nadie haya visto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)