
¡Ey, chicos, armemos un show!
“En ocasiones, Dorian Gray creía que toda la historia era un registro de su propia vida, no como algo vivido en hechos sino como algo imaginario, como si hubiese estado en su mente y en sus pasiones. Creía conocer a todas aquellas extrañas figuras que desfilaron por el escenario de la vida e hicieron del pecado algo maravilloso y de la maldad un mundo de sutilezas. Pareciera que de alguna forma misteriosa, sus vidas hayan sido la suya.” Arthur levanta la vista de su dibujo de Slade y mira fijamente al profesor. Es en esta cita donde se resume toda la película y lo que le sucede al personaje de Arthur Stuart. No es casual que el autor de dicha cita y tantas otras que aparecen durante el film sea Oscar Wilde. ¿Por qué Oscar Wilde y no otro? Simple. Oscar Wilde fue un escritor del siglo XIX que revolucionó la literatura en su época. Fue marginado por su condición de homosexual y su reputación se vio arruinada. Pero aún hay más: su única novela, “El retratro de Dorian Gray”, tiene como ejes centrales la eterna juventud, la vanidad, la decadencia tanto de la sociedad como del personaje, la moral perversa y torcida, las relaciones homosexuales. Temas que sin duda se reformulan en la película de Todd Haynes: “Velvet Goldmine” que cuenta en dos horas, la investigación del periodista Arthur Stuart sobre el paradero del ex ídolo del glam, Brian Slade, diez años después de haber fingido su asesinato sobre el escenario. Esto trae aparejado la revisión de la época glam y todo su universo. Existen infinidad de posibles relatos para contar esta historia, pero Todd Haynes elige ficcionalizar y reconstruir hechos y personajes reales de la década. El director, lejos del documental, propone una mirada por debajo de la superficie de ídolo. Las similitudes no son coincidencias. Brian Slade y Curt Wild, son personajes inspirados en las figuras de David Bowie e Iggy Pop, respectivamente. Esto no sólo está reflejado en la caracterización física, sino también en los hechos: el personaje creado por Brian Slade, Maxwell Demon en su más célebre disco, es análogo al Ziggy Stardust de David Bowie, un extraterrestre que llega a la tierra desde Marte. Haynes se sirve de este concepto para iniciar su película: la llegada a la tierra en una nave espacial del escritor Oscar Wilde. Tanto el uso de la nave espacial, como la presencia de sus textos (citados por los propios personajes o dichos por un narrador en off) y el pasaje entre los protagonistas de un prendedor verde que le pertenecía, son los elementos que lo explicitan aún más dentro del universo de “Velvet Goldmine”. El prendedor cobra una especie de resignificación: cada personalidad que lo recibe es “escogido para una gran ofrenda”. Funciona como nexo entre las distintas épocas del relato. El motivo por el cual es este objeto tiene que ver con lo sucedido a Bowie en su infancia: Un compañero de colegio clava un punzón en uno de los ojos de David, provocándole una alteración en el color ahora verde. Este hecho marca a Bowie como marca a los distintos personajes en la película. La característica más significativa de esta película es la forma en que se relata la historia tomando como punto de partida la estructura narrativa de Citizen Kane: un periodista entrevista a diversos personajes que funcionan como el disparador de los flashbacks donde se mezclan los puntos de vista de entrevistado y entrevistador ya que éste último vivió la época como un ferviente fan del cantante. Todd Haynes utiliza como recurso narrativo la continuidad sonora sobre la discontinuidad temporal. Así un tema musical puede unir el Nueva York de los ’80 con el Londres de los ’70, pudiendo ser este sonido diegético o extradiegético dependiendo de la escena. A su vez, los distintos tiempos y espacios se diferencian por la iluminación y los colores: un Nueva York gris, frío, oscuro, “políticamente correcto”, reflejo de la opresión que siente Arthur por tener que recordar su pasado; en oposición a un Londres salvaje y transgresor, donde el exceso de colores saturados, brillos y el glam rock hacen de los jóvenes los dueños de la década. En el camaleónico matrimonio Slade se despliega un abanico de estilos representativos que van desde la época hippie hasta la excentricidad de los glamorosos años ’70, en los que se combinan colores brillantes, lentejuelas, zapatos de plataforma, pelucas y trajes al cuerpo, mucha lycra y purpurina. El vestuario, peinado y maquillaje no sólo demuestran la ambigüedad sexual tanto en hombres como en mujeres pertenecientes al movimiento sino también la oposición frente al resto de la sociedad conservadora, representada por hombres en trajes negros. Esto se ve claramente en las escenas en que Brian Slade presenta un video clip y en la conferencia de prensa que Haynes reconstruye como una función de circo. Decide hacerlo de esta manera para resaltar la condición de marginal del artista, quien esta ubicado en el centro de la pista circense, siendo el blanco de los periodistas sentados en cómodas butacas por encima de él. Los que funcionan también como espectadores y jueces de la vida privada de estas celebridades. Utiliza la disposición de los elementos escenográficos como recurso para la composición del cuadro. Manipula la profundidad en el encuadre cambiando de foco en toma y disponiendo a los personajes de manera tal que en primer plano estén en foco y aquellos que se encuentran más alejados aparezcan desenfocados; reencuadra mediante el uso del zoom y a través de espejos jugando con el espacio in-off, marcando además este elemento como una referencia a la dualidad de mundos. En muchas de las escenas copia planos y utiliza elementos de “El Ciudadano” y del documental sobre Bowie de D. A. Pennebaker. Haynes construye un relato anacrónico. Mediante el uso de fundidos encadenados une el pasado y el presente, donde los elementos están dispuestos en el cuadro de manera tal que coinciden su ubicación espacial aún en el cambio tiempo-espacio. Se hace eco de la estética clipera, utilizada habitualmente en películas que trabajan sobre la historia de la música, pudiendo extraer la escena como un video musical independiente. Tal vez hayamos olvidado que la película gira en torno a una investigación: ¿Qué pasó con Brian Slade luego de fingir su asesinato? El director mantiene en vilo al espectador hasta el final cuando junto con el periodista descubrimos que Slade se esconde en los ’80 tras un gran jopo exageradamente rubio y una imagen más convencional: es ahora la nueva estrella pop llamada Tommy Stone. Distintas pistas son sembradas durante el transcurso del film: la proyección en la pantalla de una entrevista a Tommy Stone apoyando al presidente de turno, la máscara que lleva un niño en el subte con la cara del cantante, la información que brinda el primer manager de Brian Slade sobre el nombre completo del artista y su aparición en la televisión con Shannon. La información es siempre revelada al espectador al mismo tiempo que Arthur la descubre. El viaje de “Velvet Goldmine” comienza y llega a su fugaz desenlace con el personaje de Jack Fairy, la abuela del glam.
By Colette, Margot y Marion-
1 comentario:
Gracias buen analisis, quisiera entender mejor la relacion de Shannon con Btian slade
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