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Tres personajes cuentan sus aventuras y desventuras cinematográficas. Buscan un puesto en la redacción de El Amante y hasta que lo consigan siguen estudiando cine.

martes, 7 de octubre de 2008

El regreso.

Marion manda el ultimatum -Es hora- espera respuesta, pero la espera es agobiante y porque no inquietante también. Tipea casi sin pensalo, la música suena de fondo... su tobillo izquierdo comienza a titilar, la pequeña snitch negra, si negra, se abre lentamente... -¡Un mensaje!-. Practicamente del otro lado del mundo y unos minutos antes, Margot siente lo mismo. Su dedo de madera acaricia la pelotita alada, -Es Marion- se dice, -¿es hora de qué?-. Bastante lejos, Colette, en un Frances algo dudoso pronuncia unas palabras incomprensibles. Intentando finalmente en español -es la hora, es la hora... ¡es la hora de jugar!-.
Entre polvo y telarañas, Marion mira en su monitor una página en negro, con algunas letras en blanco y varios personajes de ficción.

Marion lee el mensaje, -A las 5 en el bar de siempre-. Apresuradamente toma su saco abotonado que combina con su vestido y la pequeña cartera del abarrotado escritorio, sin darse cuenta deja caer al piso un abultado sobre de color blanco. En el lugar, sentada espera Colette. Delante de ella un diccionario castellano/frances, sin despegar los ojos de él pronucia sin parar un nombre -Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Antoine Doinel, Anto...- Margot la sorprende arrojando su tapado de color ocre en la silla, su vestido tipo chomba hace juego con la decoración del lugar. -¿La esperamos o pedimos?- pregunta mientras hace sonar en la mesa su dedo de madera. -Creo que tenía que pasar por el banco- Colette todavía no despega su mirada del diccionario. La puerta se abre haciendo sonar la campanita que está en un extremo, por ella entra Marion -Perdonen la tardanza, pero fui al banco pero al final no pude...- Margot continúa sonando su dedo contra la mesa - ¿Pedimos?- sugiere Marion. -¡Oui!- contesta Colette entusiasmada, mientras Marion la felicita por lo mucho que ha avanzado con el idioma. Margot las mira incrédulas y se dispone a hablar -Como dijo Marion, es hora de volver a escribir- Las dos asienten con la cabeza y se preguntan que es lo mejor, tal vez una análisis. -No, hay poco tiempo- deduce Colette. Marion sumerge su medialuna en el café con leche -Creo que estaría bien algo oriental, para seguir con el tema- Margot y Colette niegan con sus cabezas las dos al mismo tiempo.
-Simplemente lo que salga...- sentencia Margot. Pero quien lo escribe pregunta Marion, -No lo digamos-

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